sábado, 27 de junio de 2015

“Algo” de Fuentepiñel en el Museo del Prado.

Gabriel de Cárdenas Maldonado: Tríptico de la Sagrada Familia. Museo del Prado. 1588.
La historia que les voy a narrar a continuación ha pasado por diversas etapas: comenzó siendo una mera anécdota del nombre de Fuentepiñel en el Museo del Prado para pasar luego a convertirse en un dato relevante de la historia del pueblo.
Para relatar esta historia es imprescindible que os cuente quien fue Gabriel de Cárdenas Maldonado.

Retablo de San Pedro. Fuentepelayo.
Nacido en Cuéllar en el siglo XVI, Gabriel de Cárdenas Maldonado fue el pintor más importante de la denominada escuela cuellarana, hijo del también pintor Julián Maldonado, con quien trabajó en diversas ocasiones, al igual que lo hizo con el conocido escultor Pedro de Bolduque.





Este artista tiene muchas obras en Segovia y en varios pueblos de la provincia: Fuentepelayo, Los Valles de Fuentidueña, Cuéllar, Mozoncillo, al igual que en Valladolid, destacando las obras de la iglesia parroquial de La Asunción en Cogeces del Monte (iglesia construida en gran parte por Juan de Rodrigo quien fuera durante un tiempo cura de Fuentepiñel… ¡nuevamente presente Cogeces del Monte!)



Se descubrió una pintura suya en la colección Jane Hauser de Nueva York, siendo posteriormente adquirida por el Museo Nacional del Prado en el año 1983. Los últimos estudios sobre este pintor son los realizados por Fernando Collar de Cáceres, que hizo una amplia labor de archivo publicando el trabajo que este artista había dejado en el antiguo obispado de Segovia, ya que poco se sabía de este artista, Gabriel de Cárdena Maldonado, de su trabajo y de la obra expuesta en el Museo del Prado.

Justamente leyendo el estudio que Fernando Collar pude enterarme de que el nombre de Fuentepiñel aparecía en dicho estudio:
“A fines de mayo de 1595 estaba en Fuentidueña otorgando algunas escrituras, entre ellas un poder a favor del cura de Fuentepiñel para cobrar 200 reales que se le adeudaban por la pintura del retablo de San Pedro «del dho lugar”.

Pensé, ¡qué bien algo que contar!, puedo decir que por lo menos “algo” de Fuentepiñel aparece en una obra del Museo del Prado…, pero se apoderó de mi el personaje de Las voces de los que nunca han existido: “Yumiko, la detective del tiempo” y vi la posibilidad de poder saber ¿quién había sido ese cura?..., ¡así podía contar algo más!
Me dirigí al archivo donde está el documento que citaban y solicité la información de sí ese documento nombraba quién había sido cura de Fuentepiñel en el año 1595.
La respuesta fue más, muchísimo más de lo que esperaba.
En el archivo me informaron de quién había sido el cura, pero ¡sorpresa!, el retablo de San Pedro del que habla el documento estaba en la iglesia de Fuentepiñel…, la respuesta del archivo es más o menos así:

“…,es una carta de poder otorgada por Gabriel de Cárdenas Maldonado, pintor, vecino de Cuéllar y estante en la villa de Fuentidueña, "al  licenciado Pedro de Almedina, cura del lugar de Fuentepiñel especialmente para que por mí y en mi nombre … pueda pedir y demandar … de la fábrica de la iglesia del dicho lugar de Fuentepiñel o del mayordomo  que al presente fuere de la dicha iglesia, doscientos reales que se me quedaron debiendo del retablo que hice para la dicha iglesia de señor San Pedro…"
                …, el retablo estaba en la iglesia de Fuentepiñel y el licenciado Pedro de Almedina era cura de Fuentepiñel. En la villa de Fuentidueña sólo está otorgada la escritura en 27 de mayo de 1595”.

El documento no solo aportaba el nombre del cura de Fuentepiñel, licenciado Pedro de Almedina, sino que daba una información relevante: este pintor con obra en el Museo del Prado realizó el retablo de San Pedro para Fuentepiñel.
Ya sabéis me gusta tirar de todos los hilos aunque lo que descubra no es precisamente lo que me gustaría, y siendo sensata, no podía dar por hecho que el retablo de San Pedro que actualmente hay en la iglesia fuese el que hizo Gabriel de Cárdenas Maldonado para la iglesia de Fuentepiñel, solo porque lo dijera un documento, ya que podía a lo largo de los siglos haber sido sustituido, así que tirando de mis contactos en mi época de “Yumiko, la detective”…, llamada por aquí y correos por allá, desde patrimonio del obispado determinaron que "no era el retablo" del que se hace referencia en el documento, indicándome las hipótesis de lo que pudo haber pasado con el retablo de San Pedro de Fuentepiñel del famoso artista…, todavía me queda hacer más averiguaciones sobre esto…, cuando tenga un poco de tiempo y pueda seguir las pistas que me quedan, seguro que pueda dar con algo interesante.
También desde el archivo histórico provincial me dieron otras indicaciones para localizar un documento donde creo se puede saber que pasó con el retablo o por lo menos saber como era exactamente.

Por lo pronto os puedo decir, que lo que iba a ser contar una simple anécdota sobre un estudio elaborado para una tríptico que se expone en Museo del Prado y en el que aparecía el nombre de Fuentepiñel, pasó a ser "algo" interesante de nuestra historia, ya que Gabriel de Cárdenas Maldonado realizó una obra para la iglesia de Fuentepiñel..., aunque actualmente no se conserve..., ¡bueno, quién sabe!
Un saludo.

Fuente: Fernando Collar de Cáceres

martes, 16 de junio de 2015

Un alcalde con corazón venezolano.

Foto: Javi Arranz.
Me encontraba descansando en mi habitación del pueblo, cuando a lo lejos, casi como un murmullo, oigo: «Limu… Limu».
Aquella voz a pesar de que sonaba de forma familiar, no podía identificarla, no sabía quién podía ser, ¿quién me llamará?… «Limu… Limu», se oía cada vez más cerca…, seguía sin saber quién era.
Decidí entonces ir al encuentro de aquella voz…, y allí estaba, a los pies de la escalera, con una gran sonrisa y los ojos llenos de cariño…, extendió sus brazos y con voz dulce dijo: ¡Hola Limu! Nos fundimos en un gran abrazo…, comenzó así la amistad entre un fuentepiñelano con corazón venezolano y una venezolana con corazón en Fuentepiñel…, esa fue la primera vez que vi a Cándido Núñez Núñez.

Varias han sido las conversaciones que a partir de entonces hemos tenido. Nuestro tema preferido… ¡Venezuela!…, es inevitable. No me cansaré de oír todas esas anécdotas tan interesantes que cuenta de los felices años que pasó por aquellas tierras y que marcaron para siempre su vida…, nos metemos tanto en nuestra conversación que nos olvidamos de Javi y de Juan Pablo…, alguna vez Cándido se ha vuelto a ellos para preguntarles: ―¿Os enteráis de algo? ―, en unísono responden: ―¡No! ―..., Cándido ríe para decir: ―Es que estamos hablando en venezolano.
¡Y es verdad!, quién nos oiga hablar no entendería lo que estamos diciendo. 
Cándido, de memoria prodigiosa, recuerda todas esas “palabras venezolanas” que incluyen algunas pronunciadas en perfecto ingles y que los venezolanos hemos asimilado a nuestro vocabulario cotidiano. Él las sigue utilizando con tanta naturalidad que hasta a mi me sorprende, porque muchas de esas palabras las creía olvidadas.
Juan Pablo, que es hijo de Cándido, nació en Venezuela…, ¡bueno, bueno!, creo que me estoy adelantando y no estoy yendo con el orden con que me gusta llevar las cosas…, ¡venga!, comencemos otra vez, os voy a hablar de mi amigo Cándido:

Cándido Núñez Núñez, nació en Fuentepiñel el 1 de diciembre de 1926, hijo de humildes labradores, comenzó sus estudios en el pueblo, sin embargo su madre supo ver en él algo distinto…, era un niño de mente inquieta, le gustaba estudiar, iba más allá de las simples lecciones de la escuela, por lo que Catalina, que así se llamaba su madre, lo envío a estudiar a Segovia.
Siendo un adolescente, cuando llegaba de vacaciones escolares a Fuentepiñel daba clases a alguno de los chicos del pueblo…, se ganaba un “dinerillo”, que nunca venía mal, pues sus padres hacían un gran sacrificio para que estudiara en Segovia. Se graduó de bachiller en un colegio de Claretianos. De tal forma destacó Cándido en sus estudios que le ofrecieron la posibilidad de hacer “la normal”, pero consideró que ser maestro no era lo suyo.
Antigua sede del Regimiento 41 de Artillería.
Llegó la “mili”, decidió apuntarse voluntariamente, eso le dio la oportunidad de poder escoger destino…, escogió Segovia. Los que se apuntaban voluntariamente debían estar un año más que los no voluntarios, por lo que en el Regimiento 41 de Artillería de Segovia pasó sus 3 años de servicio. Debido a sus estudios fue destinado a labores de oficina, algo que muchas veces no era bien visto por algunos compañeros que debían hacer labores, menos amables. Destacó nuevamente por su trabajo y entrega, y acabada la “mili” le ofrecieron la posibilidad de quedarse en el cuerpo, con un puesto fijo, debía trasladarse a Zaragoza.
Cándido siguió dejándose llevar por el instinto, sabía que era una gran oportunidad, era mucho más de lo que otros habían logrado, pero sin saber por qué, rechazó la oferta. No es que tuviese claro que era lo que quería, solo sabía que ninguna de aquellas dos oportunidades que había rechazado eran lo que él estaba esperando.
Conoció a Amparo de la vecina localidad de Pecharromán, se casaron y llegó su primera hija, su querida Lola…, llegó también ese día que tanto había esperado, el día que reconocería cual era su destino.
En una conversación en casa de un cuñado en Madrid, oyó hablar de Venezuela, decían que por un bolívar te daban 18 pesetas…, y en una minúscula fracción de tiempo supo ver la oportunidad que había esperando siempre, fue la decisión más difícil de su vida, pero lo tenía claro…, ¡tenía que ir a Venezuela a probar suerte!
Sabía que no iba a ser fácil, todos los comienzos son difíciles, no iba a ser “llegar y besar el santo”, por mucho que dijesen que en Venezuela se podía hacer dinero, así que se preparó mentalmente, estaba dispuesto a abrirse camino.

Lucania, barco donde viajo Cándido.
Zarpó en el año 1953 en un barco de una compañía italiana llamado LUCANIA, había sido un barco de guerra transformado después en pasaje.

Os aseguro que es sorprendente oír hablar a Cándido, ¡qué memoria!, además cuando habla parece que todo lo dibuja dando detalles claves que hace más fácil seguirle.

Quince días duró el viaje. Hicieron escala en las Azores, luego Curaçao hasta llegar a destino: el puerto de La Guaira. Los españoles que viajaban en el barco fueron recibidos por la embajada española. Les ofrecieron durante un breve tiempo un “galpón” donde dormir.
Muchas cosas pasaron en esos 15 años que vivió en tierras caribeñas, al principio situaciones muy duras. Recuerda particularmente una cuando se fue por la zona del Amazonas, cerca de Brasil, como buscador de oro y le dijo un “cacique” a los pocos días de llegar: ―¡Mira españolito!, este no es lugar para ti. Si un día tienes la suerte de encontrar una “pepa de oro” se correrá la voz, y da por hecho que al otro día no amaneces―. Cándido entendió el mensaje, se marchó a Caracas.
Pasó por varios trabajos, mucho sacrificio, anécdotas y dificultades, pero con su preparación las cosas cada vez iban mejorando hasta que llegó a ser empresario. Fue entonces, estabilizado laboralmente, cuando comenzó a prepararlo todo: un piso, muebles…, quería recompensar a Amparo y a Lola por todo el tiempo que las había dejado solas… ¡cinco años sin ver a su familia!, a su mujer, a su niña que la había dejado con apenas dos añitos.
Allí nació su otro hijo Juan Pablo. Cuando Juan Pablo contaba con ocho meses decidieron regresar a España…, habían pasado once años desde que Cándido vio por última vez a sus padres.
Después de pasar un tiempo más en Venezuela finiquitando unos negocios, Cándido y su familia vivirían 2 años en Pecharromán. Deciden mudarse a Fuentepiñel donde finalmente se construye su propia casa.

Sé que es difícil resumir tu paso por Venezuela, pero si me gustaría que nos contaras, ¿qué resultó más relevante para ti?, ¿qué vivencias resaltarías? ¿Con qué te quedarías?

―No sabría cual escoger, todo fue importante…, muchos sacrificios, penas, tristezas pero también muchos triunfos y alegrías. Los primeros años fueron muy duros. Viajes conduciendo un camión con el riesgo que eso suponía hasta que pude asociarme para trabajar en una empresa relacionada con la “good year” y comencé a vestir de traje. Venezuela era un país emergente, se construían grandes infraestructuras como la carretera Panamericana que une a varios países de Sudamérica… ¡yo estaba allí cuando la construyeron! Conocí gente maravillosa que me ayudo. Descubrí paisajes hermosos… Venezuela es un país con una naturaleza inimaginable: selva, playas, llanos, montaña… ¡bueno que te puedo decir!, es también tu tierra.

…, te emocionas hablando de Venezuela.

―Allí deje 15 años de mi vida, mi juventud, es una etapa que nunca olvidaré…, me siento venezolano.

¿No tienes alguna foto de cuando estabas en Venezuela?

―Aquí en casa no creo, pero te puedo enseñar algo que me traje de allí.  ―Cándido señala hacía una de las paredes―. Es una de piel de “culebra”, la cacé en los llanos apureños, la mandé disecar y aquí esta, la tengo como un trofeo.

También veo “otros trofeos” que cuelgan de la pared.

―Es un diploma con los nombres de los integrantes de la Diputación entre los años 1983 a 1987 y la otra, una medalla con mi nombre con los años que estuve como diputado provincial desde 1979 hasta 1987.

 ¿Así que te dedicaste a la política después de llegar de Venezuela?

―Entre otras cosas…, te cuento: cuando llegué a…,

Mientras Cándido hablaba seguía pensando en el prodigio de su memoria, parecía como si hubiese sido ayer todo lo que contaba.
Se inició como concejal en una época donde no había elecciones. Los cargos eran elegidos por un “concejo” conformado por personas destacadas de cada pueblo. A los dos años de estar como concejal y tras el triste fallecimiento de quien fuera alcalde en ese momento, Jorge Barrio, se le nombra a él como sustituto. Diez años estuvo como alcalde de Fuentepiñel.
Modesto Fraile, destacado político cuellerano, le animó para participar en la diputación llegando Cándido a ser uno de los primeros diputado provinciales durante la Transición Española. Esto dice mucho de la importancia de Fuentepiñel, para ser diputado había que ser alcalde, pero todos los alcaldes no llegaban a ser diputados.
Miembros de la Diputación Provincial de Segovia. 1983-1987.


Deposito de agua. Fuentepiñel.
Cándido como alcalde y diputado provincial, puso en marcha algunos cambios en Fuentepiñel. Dentro de los proyectos más destacados está la construcción de un pozo subterráneo para llevar agua al pueblo. Después de superar varios obstáculos relacionados con la profundidad, la perforación de un nuevo pozo y de buscar financiación para la infraestructura, el agua finalmente llegó al pueblo.


―¿Debes sentirte muy orgulloso de haber conseguido llevar el agua hasta el pueblo? ¿Sería una obra de gran envergadura en aquellos tiempos?

―¡Lo estoy!… Mira Limu, yo asumí mi responsabilidad como alcalde, un alcalde no está solo para ocupar un puesto. Fui consciente del cambio que demandaba el país con la llegada de la democracia. Había visto en Venezuela como mejoraba la vida de las personas a través de la construcción de servicios, yo quería esas mejoras también para mi pueblo..., ¡era también diputado! ¿Cómo no iba a hacer algo por Fuentepiñel? Sabía y entendía que los cambios no siempre le vienen bien a todo el mundo, pero aun así era mi responsabilidad intentarlo…, muchas de las cosas que hice no fueron bien vistas, algunas personas dejaron de hablarme ―se le llenan los ojos de lágrimas…, no quise interrumpirle―. Aquello me causó una profunda tristeza, nunca hice nada con intención de molestar a nadie, todo lo contrario.

Después de un silencio entre todos, nos recompusimos, y comenzamos a hablar nuevamente de Venezuela, bromeando y recordando palabras que se dicen allí: baquiano, arrechera, carajito…, Cándido le recordó a Javi cuando iba con su padre en el carro a moler al molino que tenía en frente de su casa.
Aunque no reside en Fuentepiñel, Cándido todos los domingos por las tardes se toma un café en el bar del pueblo, siempre en compañía de su hijo Juan Pablo…, quiere sentirse cerca de su gente.
Gracias Cándido por tu tiempo, por aceptar una entrevista que en algunos momentos te ha hecho recordar cosas tristes, como la muerte de tu mujer, pero eres y has sido un hombre de tu tiempo, afrontas con entereza las situaciones. Sirva esta entrevista para expresarte mi cariño, un pequeño homenaje a todos tus años de lucha…, siempre serás mi amigo…, mi paisano.

Próxima entrevista: pendiente de confirmar.

jueves, 11 de junio de 2015

“Desde hoy, ésta será la peña más fiel de Castilla”.

Foto: Javi Arranz.
A medida que vamos conociendo y adentrándonos en la historia, cuando conocemos más sobre ciertos personajes que han influido en el devenir de nuestros pueblos, nuestra visión sobre esos lugares “cambia”.
Después de escribir el libro y haber conocido un poco más la vida de grandes personajes de la historia, sobre todo de aquellos que tienen que ver de alguna forma con nuestro pueblo, me gusta volver a recorrer esas localidades para pasear con tranquilidad por sus calles, por sus lugares emblemáticos, pues ahora veo en ellas cosas que antes no veía.
Disfruto no solo de lo que se ofrece como atractivo turístico sino también de esa historia que nos ha hecho lo que somos y que muchas veces se queda en la parte de atrás…, la historia no suele ser un reclamo turístico.
Una de esas localidades a las que he vuelto es Peñafiel. A pesar de haberla visitado en varias ocasiones, incluso en fiestas, he querido darme un paseo y contemplarla de otra manera, interesándome por uno de sus personajes más insignes, una persona que influyó en tierras de Fuentidueña y por ende en Fuentepiñel, ese personaje no puede ser otro más que: don Juan Manuel. 

En el año 1013 el conde Sancho García, bisnieto de Fernán González, arrebata definitivamente Penna Fidele a los moros, y clavando una lanza en la cima pronuncia estas palabras: “Desde hoy, ésta será la peña más fiel de Castilla”. Esta trascendental frase figura en el escudo de la villa.
No sería hasta la llegada de don Juan Manuel, trescientos años después, cuando Peñafiel cobre su mayor esplendor.

Intentaré no adentrarme en la vida como escritor de este ilustre personaje, solo me centraré en su influencia como señor de Peñafiel, pero me resulta irresistible no decir que una de sus obras más importantes “El conde lucanor” ha servido de inspiración para muchos grandes de la literatura como Miguel de Cervantes o el mismísimo William Shakespeare.

Don Juan Manuel, fue sobrino de Alfonso X el Sabio y nieto de Fernando III el Santo. Detentó entre otros títulos el de duque y príncipe de Villena, señor de Escalona, Peñafiel y Cuéllar. Fue uno de los hombres más ricos y poderosos de su época. Se podía permitir mantener un ejército de más de mil hombres a caballo, logrando además algo que solo estaba reservado a los reyes: acuñar su propia moneda.
Don Juan Manuel.
Tal era el poder de don Juan Manuel, regente y tutor de Alfonso XI, que entregó al integrante de la nobleza, Rui González de Castañeda, la villa de Fuentidueña y los pueblos de su alfoz, entre ellos Fuentepiñel.
Rui González se encontraba muy agradecido por tal hecho, tanto que permitió que el ejército aragonés a su paso hacia Peñafiel, donde residía don Juan Manuel, arrasara tierras de Fuentidueña de donde Rui era señor.
Don Juan se había enemistado con Alfonso XI, ya que este había despreciado a su hija Constanza a la que mantenía recluida en el castillo de Toro. Don Juan Manuel solicitó en varias ocasiones le entregará a Constanza a lo que Alfonso XI se negó. Enfurecido el infante don Juan Manuel, pidió ayuda a su suegro Jaime II de Aragón para invadir Castilla, y este accediendo convenientemente a su petición, envío un ejército que causó mucho daño en tierras de Fuentidueña. El daño a tierras del alfoz de Fuentidueña quizás se pudo minimizar, pero quien debía defender, Rui González de Castañeda, estaba del lado de don Juan Manuel.
Volvieron las buenas relaciones entre Alfonso XI y el príncipe de Villena, don Juan Manuel, entonces el rey entrega Fuentidueña a su hijo Tello, nacido de las relaciones con su amante Leonor de Guzmán. Poco caso le haría don Tello a Fuentidueña, no era más que un veleta. Unas veces se ponía del lado de su hermano Enrique, que llegaría a ser coronado como Enrique II, el primero de la dinastía Trastámara, y otras veces se ponía del lado de su hermanastro Pedro I de Castilla, rey legitimo. Según los historiadores era una persona repulsiva y retorcida en su personalidad. Utilizó Fuentidueña para hacerle la guerra a su hermanastro Pedro…, eso cuando no estaba en su bando. Al enterarse Pedro pudo reducir fácilmente la resistencia de Fuentidueña incautando los bienes de Tello en esas tierras, produciendo mucha incertidumbre y desasosiego en toda la población del alfoz, entre ellos Fuentepiñel, mientras don Tello permanecía en sus señorío de Vizcaya dejando a los de Fuentidueña abandonados a su suerte.
Enrique II, hermano de don Tello, se casó con una hija de don Juan Manuel, Juana Manuel, descendiente de la casa de Lara, de allí que la villa de Peñafiel pasará a la casa real.

Tumba de Blanca I de Navarra: Sta. Mª la Real de Nieva.
Un descendiente de don Juan Manuel, Juan, sobrino de Enrique III, que heredó la villa de su padre, Fernando de Antequera, residió también en Peñafiel, cuando estuvo casado con la reina Blanca de Navarra, que fue devota de Santa Brígida de Irlanda en Olite, según documentación que se conserva en la actualidad. Doña Blanca de Navarra, al igual que todos los ilustres residentes a lo largo de siglos en Peñafiel “debían” atravesar en algún momento, dependiendo desde donde vinieran, el camino real que pasa por Fuentepiñel, donde a un lado del camino existe una ermita dedicada a la misma santa de la que doña Blanca era devota.
Iglesia de San Pablo. Foto: J. Arranz.
Don Juan Manuel era ferviente seguidor de Santo Domingo de Guzmán y de la Orden de dominicos. Construyó el convento de San Pablo bajo la advocación de la Orden de Predicadores, pero su devoción unida a su gran poder fue más allá, el príncipe de Villena trasladó los restos de la Beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo de Guzmán hasta Peñafiel, allí reposan junto a los suyos.

Quizás sea uno de los valores histórico y religioso que menos se conozca de Peñafiel, y cosas del destino, lo que le dio la fama a la Beata Juana de Aza es lo mismo que ahora le quita ese protagonismo: el vino.
Cuenta la tradición que doña Juana muy dada a ayudar a las gentes de su señorío en tierras de Caleruega, encontrándose su marido ausente por estar en la guerra, vació todas las cubas de vino de la bodega familiar para dárselo a los pobres. Cuando su marido volvió de la guerra ella rezó a Dios y las cubas aparecieron llenas de nuevo…, son ahora esas cubas llenas de ricos caldos, uno de los mayores reclamos turísticos de Peñafiel, lo que hace que pocos sepan que los restos de la Beata Juana de Aza, madre de uno de los santos más relevantes del cristianismo descansan en “la peña más fiel”.
En muchos de estos hechos tuvieron participación los Contreras, como descendientes también de la casa de Lara, seguidores de la Orden de dominicos como pocos, además de ser parientes de Santo Domingo de Guzmán. Fue en su casa donde residió el santo cuando visitó Segovia. Los Contreras de Fuentepiñel dejaron en la iglesia del pueblo constancia de esa devoción a los dominicos, con imágenes en su altar mayor de los santos más importantes de su Orden y mucho de sus símbolos.

Os recomiendo la próxima vez que visitéis Peñafiel que os dejéis llevar por su historia. 
En la iglesia de San Pablo podremos ver el sepulcro de don Juan Manuel, personaje muy ligado a los destinos de Fuentidueña…, los restos de la Beata Juana de Aza, quien fuera madre de Santo Domingo de Guzmán, pariente de los Contreras, enterrada a solo 30 kilómetros de distancia del pueblo, por donde seguramente pasaron muchos de los peregrinos cuando se dirigían a Peñafiel  para visitar el sepulcro de la santa como se hacía hace siglos.

Perderos por sus calles, pensando, que allí residió la reina Blanca de Navarra devota de Santa Brígida de Irlanda, una santa poco conocida y que aun se venera en Fuentepiñel al igual que lo hacen en Olite…, quizás veamos alguna inscripción como la de la foto y sepamos al leerla, que allí nació Carlos de Viana, aunque se crío en Olite, que era hijo de doña Blanca y de quien llegaría a ser Juan II de Aragón, padre de Fernando el Católico…, pensemos que estas grandes personalidades de la historia pasaron por nuestro pueblo en su camino hacia Peñafiel.
Quizás en vuestra imaginación podáis oír por sus calles el paso de los caballos de los señores llegando a sus hogares, esas casas hidalgas que aun se conservan y de las que muchas veces ni nos fijamos…, callejeando mientras evocamos tiempos pasados, quizás también nos topemos con una inscripción sobre los hombres de Peñafiel que participaron en la conquista de Perú en el siglo XVI, años en que el suegro de “nuestro” Rodrigo de Contreras y de la Hoz, y el propio Rodrigo, gobernaban esas tierras..., nos sorprenderá la historia tan cercana de Peñafiel y Fuentepiñel. 

Agradezco la colaboración de Inés de la oficina de turismo de Peñafiel por la información aportada.

Nota: La visita continuo a Cogeces del Monte, pero por su interés he decidido publicarla en una entrada individual. Informaros que se retoma la sección "Nuestras Gentes", donde lo dejamos la última vez, con la prometida entrevista a Candido Nuñez. Continuaremos con la misma dinámica, anunciando quien será el próximo entrevistado.

miércoles, 3 de junio de 2015

Palacio de los Contreras. Ávila.

Foto: Javi Arranz.

De paso por Ávila, aproveché la ocasión para visitar el Palacio de los Contreras, también conocido como Palacio de Polentinos.
Me  gusta compartir con todos vosotros cosas de la historia del pueblo y los Contreras de Ávila forman parte de esa historia, es por ello que os he preparado una breve crónica.

La rama de estos Contreras surge de la segoviana, cuando Pedro González de Contreras, nacido en Segovia, montero mayor de Pedro I de Castilla e hijo de Gaspar González de Contreras, casa con doña Urraca González de Ávila. El matrimonio se instala en Ávila dejando ilustre y numerosa descendencia.
Diego González de Contreras, montero mayor de Enrique III, fue el fundador en 1443 del mayorazgo de la familia, según facultad real concedida por Juan II sobre diversos bienes ubicados en la provincia y la colación abulense de Santo Domingo…, no podía ser de otra forma, donde van los Contreras va también su devoción por los dominicos…, como me dijo un día Dominica de Contreras: “¡nosotros y los dominicos!”. Dominica es la actual marquesa de Lozoya, descendiente del linaje Contreras.
Muchas fueron las posesiones de esta familia en tierras abulenses, una de las localidades donde ejercieron su influencia fue Collado de Contreras que conserva con orgullo el apellido de sus señores.
El escudo de la entrada al palacio pertenece a Pedro González de Contreras, como podemos ver, contiene al igual que el escudo de los Contreras de Segovia, la imagen invertida del castillo.
Los Contreras de Segovia acrecentaron las armas de su escudo añadiendo el león rampante en homenaje a la muy querida infanta húngara, “nuestra” Angelina de Grecia.

Detalle del escudo ubicado en el patio interior del palacio.
Dice una de las teorías sobre el castillo o torre invertida en el escudo, que es para rendir homenaje a los Contreras que tomaron e incendiaron las Torres de Carazo en Burgos, que se encontraban en poder musulmán. 
Pablo Menéndez Pidal me comentó en una ocasión su teoría sobre este tema: “En la Edad Media cuando enterraban a un gran señor el escudo de su “casa” lo colocaban en la tumba del revés, en señal de respeto o luto. Es posible que esto contribuyera a que otras casas u otras ramas, en otras generaciones, al ver en las tumbas la torre invertida lo dejaran así en los escudos, quizás por desconocimiento de su forma inicial.”
Soy persona con oído fino a las explicaciones, atenta a la palabra, esforzada en la comprensión, por eso espero haber contado correctamente la teoría expuesta por Pablo. Su conocimiento en temas de genealogía y heráldica, como bien indica su apellido, merece la mejor de las consideraciones, aunque sé que sino he sabido explicarla correctamente, seguro que sabrá disculparme.

Una de las descendientes de los Contreras en Ávila casó con D. Francisco de Colmenares, Conde de Polentinos, nombre con el cual también es conocido el  palacio.
Desde 1992 es la sede del Archivo General Militar de Ávila, alberga además desde julio de 2011 el Museo de Intendencia.

Es conocida la relación de los Contreras de Segovia con los de Ávila, ya sabemos también de la buena relación de los Contreras de Fuentepiñel con los de Segovia.
Los Contreras de Fuentepiñel, al igual que los de Segovia y los de Ávila en sus respectivas zonas, mantenían posesiones en varias localidades de la comarca, una de esas localidades era Cozuelos de Fuentidueña, donde Antonio González de Contreras donó al pueblo una custodia.
Es posible que esa relación de los Contreras de Fuentepiñel con los Contreras de Ávila haya servido de puente para que llegara a Cozuelos el muy conocido apellido “Sombrero”.

Alfredo Martín, vecino de Cozuelos, decidió averiguar el origen de sus ancestros y de tan peculiar apellido, dando con una curiosa historia llamada por algunos “la gesta de los sombreros”.
La historia es más o menos así:

Estatua de Jimena Blázquez . Ávila.
“El apellido Sombrero viene de la hazaña de Jimena Blázquez... En los albores del siglo XII, la ciudad de Ávila se encontraba sitiada por más de 8000 moros que la creyeron desguarnecida de hombres por haber marchado a la guerra. Sin embargo antes de estos partir, nombraron gobernadora a la brava Jimena Blázquez, mujer del alcalde. Desconociendo esta circunstancia, los moros deciden atacar la muralla. Con los primeros movimientos de tropa, Jimena reúne a todas las mujeres y éstas se visten con ropajes de guerrero (y sombreros), disponiéndose en las zonas más visibles de la muralla con teas encendidas, gritando y tocando las trompetas de guerra. El objetivo no era otro que el de aparentar ser un gran número de soldados los que defendían aquella plaza. Ante la circunstancia de que Ávila se encuentra bien defendida, los árabes ni siquiera intentan el asedio. Jimena había salvado a la ciudad.”

Es muy probable que los primeros Sombrero venidos desde Ávila llegaran a Cozuelos de Fuentidueña, o así se podría creer, ya que en la actualidad todos los que llevan el apellido Sombrero proceden de Cozuelos.
Los Sombrero que se afianzaron en Cozuelos llegaron a tener muchas posesiones. Según documentación encontrada por Alfredo, la Casa Grande del mayorazgo ubicada en dicha localidad, perteneció a los Sombrero. Esto demuestra que eran unos ricos señores, si tenemos en cuenta que para poder formar mayorazgo se debía contar con la aprobación del rey. Actualmente la Casa Grande, aunque restaurada, solo conserva unas paredes.
Si el origen del apellido Sombrero como indican todas las crónicas procede de Ávila, ¿qué pudo motivar a una persona o familia con este apellido a instalarse en Cozuelos?, una pequeña aldea a varias jornadas de distancia a caballo. ¿Quién le aseguraba a esas personas que era tierra próspera y de buenas gentes? ¿Cómo pudieron conocer las bondades de estas tierras y que serían bien recibidos?..., una de las respuesta podría estar en los Contreras, que es el factor común en esta historia. Los Sombrero provienen de Ávila donde había una rama de los Contreras y en Fuentepiñel, también había una rama de los Contreras, con influencia en el vecino pueblo de Cozuelos.

Vaya paseo nos hemos dado, comenzando por Ávila con el Palacio de Polentinos y terminando en Cozuelos con el apellido Sombrero.

Dejando a un lado ese punto, me gustaría comentaros cómo conocí a Alfredo.
Necesitaba revisar unos libros en el archivo de la iglesia de Cozuelos, le pregunté a una amiga del pueblo con familia en la vecina localidad si conocía a alguien que pudiera ayudarme, y me puso en contacto con el.
Me alegró de haberlo conocido, es una persona comprometida con sus raíces, no dudó en ningún momento en colaborar conmigo en la búsqueda de información sobre Antonio González de Contreras de Fuentepiñel.
No pudo dar con información relevante o precisa sobre don Antonio, aunque la información que localizó también resultó valiosa.
Ya sabéis que no puedo parar hasta que tiro de todos los hilos, y esta vez no iba a ser menos.
Como este don Antonio había sido un religioso en Granada, me puse en contacto con el archivo diocesano de esa ciudad. Revolvieron papeles y aunque no pudieron encontrar nada, si me dieron una pista importante: si había sido abad en Granada solo podía haberlo sido del Sacromonte… Ahora es el archivero de la abadía el que revuelve papeles, en cuanto sepa algo, os lo contaré.

Lo que también prometo contaros en una próxima entrega es la relación de este Antonio González de Contreras de Fuentepiñel con la princesa de Eboli…, nunca un pequeño pueblo dio para contar tantas historias y muchas de ellas relacionadas con grandes personalidades de España…, no os quejareis, os tengo bien entretenidos.
Un saludo.

Fuentes:

jueves, 28 de mayo de 2015

Noticias sobre Fuentepiñel en el siglo XIX...,

Cabecera de El Popular año 1881.
Publicada en la edición del 30 de mayo de 1881.


El próximo 30 de mayo se cumplen 134 años de una noticia publicada en un diario madrileño llamado "El Popular", se describía como un "diario político independiente".
En este articulo, como se indica a pie de la foto corresponde al 30 de mayo de 1881, se hace una breve reseña sobre del estado de los campos en Fuentepiñel: "..., sobre todo los de siembra de cebada, á causa del temporal frío y las muchas escarchas."
No es la más antigua que he podido localizar. En el mismo periódico he encontrado dos publicaciones más: una del 3 de junio de 1880 y otra del 23 de junio de 1879, en ellas se habla también del mal estado de los campo.
Me ha llamado la atención la del 3 de junio de 1880 por las palabras tan "duras y terribles" utilizadas en la redacción, suponen una situación extrema vivida en el pueblo:

"Nos dicen de Fuentepiñel (Segovia) que el mal estado de la cosecha por los muchos frios y hielos que se han sucedido, tiene á sus vecinos en el mayor desconsuelo.
La miseria que ya principia á sentirse por la escasez que se nota de los viveres , imprime á aquella localidad todo el carácter de horror y si un eficaz remedio no llega hasta aquellos desgraciados labradores, el mal habrá de conducirles hasta fines desesperados.
Bueno fuere que se fomentara el mayor número de obras posibles."

3 de junio de 1880.

Se me encoge el alma de imaginar como vivieron esa época, de pensar como sería el día a día de nuestros antepasados ante una situación tan desgraciada..., y si una vez eran los hielos en otra era la sequía:

23 de junio de 1879.
No fueron buenos tiempos para Fuentepiñel..., sé que no son noticias agradables, pero es nuestra historia, tiene sus cosas buenas y y sus cosas malas, conocer lo que fuimos nos hace conocer mejor lo que somos..., todo se supera y Fuentepiñel siempre ha demostrado ser un pueblo fuerte.
Un saludo.

martes, 26 de mayo de 2015

Las Pullas.




Se dice de la pulla: "Palabra o dicho con que se intenta indirectamente molestar o herir a alguien". 
De una manera más extensa se podría decir: "son palabras («motes», «apodos»), dichos («refranes», «cuentecillos», «coplas»), decires de carácter festivo y ofensivo a la vez que circulaban libremente y con relativa frecuencia por España. ..., a mi particularmente me suenan alguna de esas pullas un poco fuertes, pero claro ese es el sentido de las pullas, molestar.
Estas manifestaciones folclóricas se clasificaban en individuales, gremiales y colectivas. 
En una recopilación de "pullas segovianas colectivas" se encuentra una dedicada al pueblo: "los de Fuentepiñel, «Beatos» "
El origen o la razón de este mote se dice es el siguiente: Para las gentes de Cozuelos, Fuentesaúco de Fuentidueña, Vegafría y Membibre de la Hoz los moradores de Fuentepiñel tenían fama de beatos, ya que según me cuentan, tanto los hombres y mozos como las mujeres y niños, acudían diariamente a la iglesia para rezar el rosario. Esta práctica piadosa en otros pueblos era tenida como propia de mujeres y así lo querían manifestar con la pulla de «Beatos». 
..., ¡hombre! en un pueblo con profundas raíces religiosas, seguidores de la Orden de Predicadores, de sus símbolos, como el Rosario y donde "sus señores" fueron parientes de Santo Domingo de Guzmán, era de esperar un "mote" como este.
Aunque a decir verdad, no encuentro mucha "pulla" en esto de "Beatos", me parece un calificativo muy digno en comparación al de otros pueblos de la zona..., "los de Adrados serán siempre «Meones»; los de Valverde del Majano, «Cagones»; los de Castro de Fuentidueña, «Cabrones»; los de Hontalbilla, «Cazurros»"...,

He encontrado interesante el tema, por eso he querido compartirlo con todos. 
Se que muchos sabrán el origen de estas "pullas", pero también habrá alguien como yo, que la información le sea de interés..., de esos que hemos "llegao" tarde y no nos hemos "enterao" de muchas cosas. 
Sabía que a los de Fuentepiñel le llaman "Los Beatos", suponía como es lógico que les venía por ser muy devotos, pero no sabía la razón exacta..., ahora ya lo sé.
Un saludo.


Fuente: Revista del Folclore..., pincha si quieres ir a la fuente.

domingo, 24 de mayo de 2015

Misa Rociera en pleno corazón de los llanos venezolanos.

Foto: A. Prado.
Hoy en la iglesia "San José Obrero" de San Juan de los Morros, capital del estado Guárico, se ha celebrado una misa rociera.

La lejanía, los muchos años de españoles residiendo desde hace décadas en Venezuela, no ha disminuido ni mucho menos su devoción por la Virgen del Rocío..., ni las costumbres, ni la forma de celebrar ciertas fiestas.

Tanto es así, que esas tradiciones las han trasmitido a sus hijos y a muchos venezolanos que también las han hecho suyas..., es muy difícil negar las raíces..., lo español lo llevamos todos en la sangre.
Foto: A. Prado.



Como vemos no ha faltado detalle: las mujeres con su vestimenta de gitana, los hombres con trajes típicos rocieros, sombreros, guitarra española, cantaoras, palmeros..., y los más bonito..., los niños vistiendo con orgullo sus trajes.


Gracias a todos: organizadores y participantes por mantener en tierras llaneras estas costumbres andaluzas.
Es de agradecer que ante la dificultad que vive Venezuela se mantengan estas hermosas tradiciones que hemos heredado de nuestros ancestros..., vuestro buen hacer transciende fronteras, mi más sincera enhorabuena.

Integrantes del Coro Rociero.
Un abrazo muy fuerte desde España. 
Estoy convencida que muchos son los españoles que desde aquí siguen con atención la terrible situación por la que esta pasando nuestro pueblo..., pero con la fuerza del venezolano, su trabajo y esfuerzo por salir adelante y la ayuda de la milagrosa virgen del rocío, Venezuela volverá a ser un país libre..., ¡viva Venezuela!.. Olé.

sábado, 23 de mayo de 2015

Elecciones Municipales y Autonómicas 2015.




Estaremos atentos al resultado de estas elecciones que podrían arrojar como resultado el fin del bipartidismo, además de mostrarnos por donde verdaderamente respiran los partidos emergentes con los "sorprendentes" pactos posteriores para gobernar.